domingo, julio 30, 2006

Ideas del Vacío (1) Krishnamurti


¿Sabemos qué es el amor?

No saberlo nunca es

el prodigio de ello, la belleza de ello. No saberlo nunca,

lo cual no significa permanecer en la duda, ni significa

desesperación.; ello es la muerte del ayer y la completa

incertidumbre del mañana. El amor no tiene continuidad.

El amor está ahí cuando el tiempo no está; el amor no tiene

expectativas ni esperanzas. El amor surge desde el vacío.

Ésta es la naturaleza del amor: es totalmente lo desconocido,

aunque venga y se vaya. La esencia del amor es el vacío.

El amor está más allá y por encima del pensamiento y del

sentimiento: el amor no es la sensación ni el sentimiento; el

amor es una intensidad que adviene cuando no hay ningún

requerimiento psicológico. El requerimiento psicológico es el

oculto y vehemente deseo de algo; lo que tiene tras de sí una

causa, un motivo, engendra necesariamente agonía y

desesperación. El amor es sólo cuando no existe el

requerimiento psicológico. Ahí se halla la libertad: libertad

con respecto a los deseos; con esta libertad adviene la

intensidad que no tiene causa ni es utilitaria.

Todo reconocimiento ha cesado, porque el reconocimiento

sigue siendo la actividad de lo "conocido".


Sólo quien es sensible puede enfrentarse a lo real.

Esta sensibilidad está despojada de todo placer, y por tanto

tiene la austeridad (no del deseo y la voluntad, sino la

austeridad del ver y comprender).

Escuchar completamente, sin resistencia, sin barrera alguna,

es el milagro de la explosión que hace pedazos lo conocido, y

escuchar esa explosión sin motivo alguno es penetrar donde el

pensamiento y el tiempo no pueden proseguir.

El pasado y lo desconocido no se encuentran en ningún punto,

no pueden ser reunidos por ninguna acción; el pasado y lo

desconocido no se han encontrado jamás y jamás se encontrarán.

El pasado tiene que cesar para que lo incognoscible, esa

inmensidad, pueda ser.

Sin esta inmensidad, sin esta fuerza y energía, la vida se vuelve

una cosa triste y trivial. Hay en esta inmensidad una condición

absoluta, no una finalidad; es energía absoluta, existe por sí misma,

sin causa; es siempre algo nuevo, nunca es lo mismo y siempre es

imprevista: no es algo fuera de lo ordinario, alguna energía

misteriosa; es misteriosa en el sentido de que es algo que está más

allá del tiempo y del pensamiento. No es una cosa para ser

comprendida. Para que ello exista se requiere la destrucción total

de lo conocido dentro de lo cual se guarece toda existencia. Tiene

que haber un total vacío y sólo entonces adviene "lo otro", lo

intemporal: ello existe por sí mismo y nada puede alcanzarlo.







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